Dios nos ha dado un lugar donde vivir, nos ha dado espacios para saber de dónde somos y cómo somos, a qué familia pertenecemos y nos da también la libertad de querer vivir como lo deseamos, siempre y cuando tengamos presente deberes y derechos.
Lastimosamente hay quienes solo creen pasar la vida sin dejar huella, sin sentirse una persona útil a la sociedad, sin identificarse como costarricense. No se ven identificados a sus costumbres, a sus tradiciones y no tienen normas definidas.
En mi caso, soy una persona orgullosa de ser costarricense y a pesar de las inconsistencias, de las debilidades y situaciones conflictivas de nuestra sociedad, quiero creer que somos privilegiados de vivir en este hermoso país. ¡Viva Costa Rica! Vergel bello de aromas y flores.